Dígale sí al yoga

Escrito por Stacy Simon. Traducción por ContextGlobal, Inc. y editado por Rafael Delfín.
woman does side bends outside


El yoga es una antigua práctica de la India que combina meditación, respiración, posturas y poses precisas para establecer una conexión con los pensamientos, el cuerpo y el espíritu. Las personas que practican yoga afirman que les conduce a un estado de salud física, relajación, felicidad, paz y tranquilidad.

Hay evidencia que muestra que el yoga puede reducir el estrés, aumentar la fuerza y disminuir el dolor de espalda, a la vez que proporciona ejercicio. Y de acuerdo a un informe de los Institutos Nacionales de la Salud, existe asimismo cierta evidencia para sugerir que el yoga puede ser útil cuando se usa junto con tratamientos médicos convencionales para ayudar a aliviar algunos de los síntomas relacionados con cáncer, asma, diabetes, adicción a las drogas, hipertensión arterial, cardiopatías y migrañas. Algunos estudios recientes de sobrevivientes de cáncer, especialmente mujeres que han tenido cáncer de seno, sugieren que el yoga puede ayudar a mejorar varios aspectos de la calidad de vida. No obstante, el yoga no puede curar el cáncer ni otras enfermedades crónicas, tampoco se debería usar de manera exclusiva para tratar una condición médica o retrasar el tratamiento.

Una sesión de yoga típica puede durar entre 20 minutos y una hora. Comienza con movimientos lentos, suaves acompañados por respiraciones lentas, profundas desde el abdomen. Una sesión también puede incluir relajación guiada, meditación y a veces visualización. A menudo termina con la entonación de una palabra o frase significativa, llamada mantra, para alcanzar un estado de relajación más profundo. La mayoría de las personas necesita varias sesiones a la semana para mejorar y para ver efectos de salud duraderos, sin embargo mucha gente dice sentirse mejor después de tan solo una sesión.

Las clases grupales de yoga se pueden encontrar en la mayoría de los centros de salud comunitarios y privados. No requiere de ropa especial, aunque hay muchos tipos de ropa que son ideales para quienes practican yoga. Simplemente use algo que sea cómodo y le permita moverse libremente.

Además, si bien el yoga por lo general es de bajo impacto y seguro para personas saludables, las mujeres embarazadas y las personas con determinadas condiciones médicas como cáncer, hipertensión arterial, glaucoma y ciática probablemente tengan que modificar o evitar algunas poses y deban consultar con su médico previamente.

El yoga tiene una tasa baja de efectos secundarios y el riesgo de padecer lesiones graves como consecuencia del yoga es bajo. Sin embargo, ciertos tipos de derrames cerebrales así como también dolor por daño del nervio se encuentran entre los efectos secundarios posibles pero poco comunes de la práctica del yoga. Es una buena idea aprender el yoga con un instructor bien preparado y siempre es buena idea hablar con su profesional de atención médica antes de comenzar cualquier plan nuevo de ejercicio.

Equipo de redactores y equipo de editores médicos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

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